Una vez adentro todo parece estar tan tranquilo, tan pacífico. Así suelen pasar los primeros pequeños fragmentos del tiempo, para que después empiece el caos y la desdicha, de lo que alguna vez fue algo hermoso y perfecto.
Un vacío que llena lo que hay en tu interior, un odio que siente el corazón. Algo más allá de un simple y hueco te quiero, algo más allá de un simple adiós. Un sentimiento de ira, tristeza e impotencia que se adueñan de el más mínimo rincón de tu ser, algo por lo cual me recordarás siempre. Porque sé, que yo soy la razón por la cual tienes ese miedo a ser quien en verdad eres. Miedo a demostrar lo que deseas y fantaseas. Miedo a no ser lo que las personas esperan de ti. Miedo a lastimar a quien más quieres.
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