domingo, 25 de marzo de 2012

Permíteme

Permíteme amarte
Y llegar a tu corazón
Permíteme besarte
Y expresarte mi adoración.
Permíteme declararte lo que por ti he sentido
En todos los momentos de mi vida
De mis sentimientos serás la única testigo
De todo lo que por ti yo haría.
Permíteme conocerte
Y saber más de ti
Lo que sientas
Y como te enamoras de mi.
Permíteme enamorarte
Y robarme tu corazón
Permíteme idolatrarte
Y demostrarte mi unción .
Permíteme tenerte en mis brazos
Y no dejarte partir
Ya que eres la única a quien amo
Y sin ti mi corazón no podrá latir.

-Alejandro Alberto Paulino Vallejo

jueves, 22 de marzo de 2012



Before the fall rains come,
Let’s have one more picnic,
Now that the leaves are turning color
And the grass is still green in places.
Bread, cheese and some black grapes
Ought to be enough,
And a bottle of red wine to toast the crows
Puzzled to find us sitting here.
If it gets cold—and it will—I’ll hold you close.
Night will come early.
We’ll watch the sky, hoping for a full moon
To light our way home.
And if there isn’t one, we’ll put all our trust
In your book of matches
And my sense of direction
As we grope our way in the dark. 

-Charles Simic

miércoles, 21 de marzo de 2012

El faro.

Después de un rato, lo dudó, pero accedió. Faltaban unas cuantas horas para el encuentro y ella apenas podía con aquel mar de sentimientos.
Habían acordado verse donde su pequeña historia comenzó: el faro. 
Todo permanecía como la última vez que estuvo allí. El sonido de las olas rompiendo contra el acantilado le traía tantos recuerdos, que con el paso del tiempo habría preferido olvidar. No obstante, el primer amor nunca se deja ir.

Estando al pie del faro, se percató de lo insignificante que en realidad era. Comenzó a dudar de por qué había ido, ¿qué era lo que esperaba? De repente, una voz desconocida irrumpió sus pensamientos: 
Si viene a ver el atardecer, debe apresurarse, señorita.
—Sí, gracias. 

Siguió su camino por las escaleras, el cual era corto, pero en ese momento el tiempo pareció detenerse, el aire estaba más pesado y no podía pensar claro. Había hecho tanto por él. Todo, y después de su último encuentro, juró jamás volverlo a ver. Dejo que la objetividad invadiera su corazón, rechazando el sentir para abrirle la puerta a su ahora único compañero: el discernimiento. Se tomó unos segundos para recobrar la postura, no quería verse débil y mucho menos mostrarle que aun tenía un poco de poder sobre ella. 

Retomó con paso firme el último tramo de aquella escalera de caracol, hasta que topó con la puerta, la abrió y lo vio...

Se posaba tan altanero sobre aquel balaustre, con esa sonrisa tan coqueta que en algún momento la enamoró, con ese brillo en los ojos que algún día la hizo soñar con la eternidad. Su cabello había crecido y sus hombros se habían ensanchado; se notaba claramente que estaba ejercitándose. 
Por un instante sintió la necesidad de correr hacia él y besarlo apasionadamente, soltando los malos recuerdos. Pero no. Se limitó a hacer un gesto cordial con la mano, como si fuera un completo extraño.
 —Pensé que había pasado mucho tiempo, pero sigues igual. No me malinterpretes, sólo me refiero a que te ves bien —dijo él tomándola de la mano—. 
—Hola —respondió con aire de desdén mientras se soltaba—. Tú también te ves bien.

Aquel hombre la hizo sufrir mucho, y al parecer no tenía la más mínima intención de mostrarse apenado o algo similar, ¡qué descaro! ¿Qué más podía pedir? Era típico de él, incluso fue factor por el cual cayó a sus pies.

No dejaba de decirle a sus adentros «es tan idiota», mientras asentía, hacía expresiones de sorpresa, sonreía o simplemente intentaba parecer interesada en una conversación que sabía que no llegaría a ninguna parte. Meramente superflua. 
Estaba ausente. Pensaba en cómo fue que aceptó ir, en cómo es que la cosas cambian y no trascienden y en qué fue lo que les pasó si era tan iguales de maneras sumamente distintas. Sin embargo, llegó a la conclusión de que ya nada importaba. Ya no podía perder algo que se ausentó hace mucho, que casi todo lo que tenía se lo dio sin más ni menos y que ahora lo único que le quedaba era un fragmento de su alma colgando de la comisura de sus labios ansioso por decirle adiós.

—Espera —lo interrumpió con un mohín fatigoso—. Él se calló con sobresalto y nada más se limitó a verla con algo de preocupación.
—Tenía la esperanza de que con el simple hecho de verte, nuestra situación cambiara, pero no, no fue así. Lo único que siento por ti es coraje. ¿Por qué? Por haberme hecho caer en la realidad de que no hay nada más puro que el amor a nosotros mismos. Porque de haberlo sabido desde el principio, tan sólo hubiera besado tus labios y dado media vuelta sin mirar atrás. Y por último, coraje, porque caí en la cuenta de que tus ojos no dicen nada. Son tan sólo dos pupilas de color café que no supieron reflejar lo que alguna vez yo sentí por ti. 






Printemps

The most beautiful sea:
hasn't been crossed yet.
The most beautiful child:
hasn't grown up yet.
Our most beautiful days:
we haven't seen yet.
And the most beautiful words I wanted to tell you
I haven't said yet...

jueves, 15 de marzo de 2012

Pablo Neruda.

Because of you, in gardens of blossoming flowers I ache from the
perfumes of spring.
   I have forgotten your face, I no longer remember your hands;
how did your lips feel on mine?
   Because of you, I love the white statues drowsing in the parks,
the white statues that have neither voice nor sight.
   I have forgotten your voice, your happy voice; I have forgotten
your eyes.
   Like a flower to its perfume, I am bound to my vague memory of
you. I live with pain that is like a wound; if you touch me, you will
do me irreparable harm.
   Your caresses enfold me, like climbing vines on melancholy walls.
   I have forgotten your love, yet I seem to glimpse you in every
window.
   Because of you, the heady perfumes of summer pain me; because
of you, I again seek out the signs that precipitate desires: shooting
stars, falling objects.

Mary Elizabeth Frye


Do not stand at my grave and weep,
I am not there; I do not sleep.
I am a thousand winds that blow,
I am the diamond glints on snow,
I am the sun on ripened grain,
I am the gentle autumn rain.
When you awaken in the morning’s hush
I am the swift uplifting rush
Of quiet birds in circling flight.
I am the soft star-shine at night.
Do not stand at my grave and cry,
I am not there; I did not die.

lunes, 12 de marzo de 2012

I don't remember.

I don't remember, any more, 
The exact shape of your hands
As I held them in mine, 
Caressed them, 
Memorized the length of your fingers, 
The depth of your calluses. 


I don't remember, any more,
Exactly your height, how much
Taller than me
You were, where
My head rested on your chest
When you held me tightly close.


I don't remember, any more, 
Your scent, when we lay together
Creating our own
Magic rhythm, 
Matching our heartbeats as we
Touched the sky, together. 


I don't remember, any more, 
The sound of your voice, calling 
My name as though
It were a song 
Within itself, a precious treasure 
You valued with all your being. 


And I don't remember, any more, 
The color of your eyes, the shape
Of your lips, 
Only...
How your eyes crinkled at the corners
And your laugh, as you told me, 


"I love you."

viernes, 9 de marzo de 2012

Elie Wiesel

Night is purer than day; it is better for thinking and loving and dreaming.
At night everything is more intense, more true.
The echo of words that have been spoken during the day,
Takes on a new and deeper meaning.

miércoles, 7 de marzo de 2012

J.R.R Tolkien

Me siento junto al fuego y pienso
en todo lo que he visto,
en flores silvestres y mariposas
de veranos que han sido.
En hojas amarillas y telarañas,
en otoños que fueron,
la niebla en la mañana, el sol de plata,
y el viento en mis cabellos.
Me siento junto al fuego y pienso
cómo el mundo será,
cuando llegue el invierno sin una primavera
que yo pueda mirar.
Pues hay todavía tantas cosas
que yo jamás he visto:
en todos los bosques y primaveras
hay un verde distinto.
Me siento junto al fuego y pienso
en las gentes de ayer,
y en gentes que verán un mundo
que no conoceré.
Y mientras estoy aquí sentado
pensando en otras épocas
espero oír unos pasos que vuelven
y voces en la puerta.


¿Qué pasaría si...?

Pink Floyd, Nina Simone, Portishead, The XX, Nirvana y A Perfect Circle para la razón. Chocolate para el alma. Y recuerdos para el corazón.

El tiempo pasa lento, rápido, lentísmo, casi muerto. Sofoco los gritos para mis adentros, mientras una que otra sonrisa se asoma al pensar que ya no hay nada más. Mentiría si dijera que ya no quiero saber nada de nadie. Me pregunto por cuánto tiempo más estaré así; ¿una semana? ¿un mes? Aunque sé que durará lo que yo que quiera, tal vez me guste un poco ese dolorcito. Tal vez me guste la idea de que no todo lo que queremos sucede, porque si así fuera, nadie estaría aquí.

No lo voy a negar, me siento bien. Me extraña, pero así es. Me agradaría saber el porqué, pero, ¿para qué? Me he dado cuenta que a veces, por mayoría, los motivos, las excusas y los sentimientos salen sobrando.

domingo, 4 de marzo de 2012

Un fragmento.

"No puedo decirte que tengo miedo porque a estas alturas del partido estoy más comprometida que nada. El único problema es que no quiero demostrarte lo vulnerable que me volviste. No quería que supieras que eres mi debilidad. Al parecer lo bonito de todo esto es quedar expuesto y frágil y que te tomen para no dejarte caer, ¿pero qué me da la garantía de que no caeremos? Absolutamente nada. 

El miedo no debe dominar sobre los demás sentimientos, sólo debe ser uno más de la lista. ¿Cómo puedo estar segura de ti, de lo nuestro? Supongo que la duda es parte de entregarte completamente, ¿no? ¿Cómo sé que me serás fiel? ¿Cómo sabes que yo lo haré? Bendita confianza."
- Ésa y otras tantas cosas que escribí y decido compartir ahora, porque qué más da. No estás y probablemente desde hace mucho no estuviste.


Mis pensamientos se mantienen nublados con sueños inconclusos, palabras como dagas e imágenes. Quisiera poder comprender las razones, aunque ya había visto un adiós en tu mirada. Reviví la primera vez, a excepción de ese calor subiendo por mi espalda baja. ¿Qué fue? No estoy segura. ¿Me duele? La definitiva.

Si tan sólo por unos cuantos minutos pudiera aclarar mi mente...mi ser podría estar en paz.
No se trata del qué pudo haber sido o del qué fue, simplemente es lo que se llegó a sentir. El estúpido sentir. ¿Cómo se supone que debemos abrirnos al nuevo mañana, si el hoy nos oprime el pecho? ¿Cómo es que se toman los bonitos recuerdos y se dejan los malos de lado, si al fin y al cabo forman parte del mismo ciclo?
Cierro mis ojos y aun sigo viendo. Te veo, pero sé que no durará mucho.
Leíamos el mismo libro, sólo que en diferentes capítulos.

Me es difícil concretarlo, pero es un principio. Sin principio no hay fin, y sin fin el dolor no se disipa.