lunes, 19 de noviembre de 2012

jueves, 8 de noviembre de 2012

My life without me.


  • Lee: Ann, it's something I have to tell you and I have to tell you now.
  • Ann: Lee, I'm...
  • Lee: I love you! I'm in love with you... And the world seems less terrible because you exist! I feel like I wanna be with you for the rest of my life... And all that, the palpitations, and the nerves... the pain, the happiness, and the fear! I wanna... I wanna touch you all the times! I wanna take care of you and your girls! And even find your husband a decent job! And get you a house that doesn't have wheels and... 
  • Ann: Careful... That sounds like a classic case of falling in love.
  • Lee: I am in love... I'm classically in love! 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Tururú.

No puedes evitar pasear tus pensamientos por rincones remotos, creando tantos escenarios de lo que pudo haber sido, de lo que haces y harás. Lo que hay dentro pareciera más real de lo que la misma vida es y te sientes tan seguro, que al compartirlo habrás violado tu propio sello de confidencialidad.
A veces te sientes una víctima del tiempo, y otras tantas es tu mejor aliado; si tan sólo se mantuviera de nuestro lado... Tal vez teniéndote de compañía no me pese, porque esta soledad me ahoga. Es fácil de explicar, pero me cargo el complejo de hacer las cosas a la difícil. Te acostumbras a una forma de ser, te adaptas a ella y la haces tuya, para que una vez que caigas de golpe te sientas desorientado sin poder reconocerte.

martes, 6 de noviembre de 2012


Seguro que si fuera como ellos
me quisieras
Pero no sé cómo y no puedo
dejar de ser
Ojalá que cambiar fuese humano
porque nada va bien
y te extraño.
Alejandro Rebolledo. 

lunes, 5 de noviembre de 2012


A las palabras que no dijimos
Volver a guardar nuestra historia en cajas
embalar los recuerdos, clasificar los papelitos
regalar a dos o tres amigos las cosas
que no cabrán en nuestro nuevo cuarto.

Mudarse de vida.
Y entonces tener cuidado
de no confundir las estaciones del metro
ni las llaves antiguas.
Tener cuidado de borrar de la memoria
los nombres, las caras,
los peldaños de escalera donde fuimos felices
las esquinas donde se bifurcaron las angustias. 
Entregarse otra vez al olvido. 
Menos mal que la novedad adormece las nostalgias
Siempre habrá una nueva ventana con todo su paisaje
un estrecho clóset que desafiará nuestros trucos
unas paredes limpias
donde tampoco colgaremos nuestros cuadros.
No es de extrañar tampoco que de tanta mudanza
un día cualquiera al entrar
a una nueva habitación vacía
nos encontremos a nosotros mismos esperándonos
Alguna alegría debe aguardarnos
entre tanto desarraigo. 
Por fortuna siempre podremos cargar
con nuestros libros favoritos
o los adornos rotos que algún día repararemos
o aquel cofre espantoso
cuyo origen se pierde en el tiempo
esos pedacitos de nada
que nos mantienen firmes entre tanto cambio.
Sylvia Sabogal. 

jueves, 1 de noviembre de 2012


Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua. 
Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada. 
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada. 
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.

-Idea Vilariño

lunes, 4 de junio de 2012

Tú.

Te quiero para una noche.
Y luego otra.
Quizás, te quiero para todas las noches.
Del resto de mi vida. 
Podemos compartir un café.
O la casa.
Te invito una cena.
Y luego te dejo mis sueños de postre.
Podemos intentarlo.
O podemos pasar por desapercibido.
Ante todo.
Dejando un atardecer de suvenir.
Para recordar el día que pudo ser. 
Y resumir una vida.

viernes, 1 de junio de 2012

"Me acosté a su lado y la reconocí palmo a palmo. Era la misma que andaba por mi casa: las mismas manos que me reconocían al tacto en la oscuridad, los mismos pies de pasos tenues que se confundían con los del gato, el mismo olor del sudor de mis sábanas, el dedo del dedal. Increíble: viéndola y tocándola en carne y hueso, me parecía menos real que en mis recuerdos."




Memorias de mis putas tristes Gabriel García Márquez.

miércoles, 16 de mayo de 2012

"Just the kind of day that makes you feel good to be alive!"

Un poquito.

"...Amilamia riendo con placer cuando yo la levantaba del talle y la hacía girar sobre mi cabeza y ella parecía descubrir otra perspectiva del mundo en ese vuelo lento. Amilamia dándome la espalda y despidiéndose con el brazo en alto y los dedos alborotados. Y Amilamia en las mil posturas que adoptaba alrededor de mi banca: colgada de cabeza, con las piernas al aire y los calzones abombados; sentada sobre la grava, con las piernas cruzadas y la barbilla apoyada en el mentón; recostada sobre el pasto, exhibiendo el ombligo al sol; tejiendo ramas de los árboles, dibujando animales en el lodo con una vara, lamiendo los barrotes de la banca, escondida bajo el asiento, quebrando sin hablar las cortezas sueltas de los troncos añosos, mirando fijamente el horizonte más allá de la colina, canturreando con los ojos cerrados, imitando las voces de pájaros, perros, gatos, gallinas, caballos."

-Carlos Fuentes

domingo, 6 de mayo de 2012

Toco tu boca


Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

-Julio Cortázar

lunes, 23 de abril de 2012


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

-Jaime Sabines

domingo, 25 de marzo de 2012

Permíteme

Permíteme amarte
Y llegar a tu corazón
Permíteme besarte
Y expresarte mi adoración.
Permíteme declararte lo que por ti he sentido
En todos los momentos de mi vida
De mis sentimientos serás la única testigo
De todo lo que por ti yo haría.
Permíteme conocerte
Y saber más de ti
Lo que sientas
Y como te enamoras de mi.
Permíteme enamorarte
Y robarme tu corazón
Permíteme idolatrarte
Y demostrarte mi unción .
Permíteme tenerte en mis brazos
Y no dejarte partir
Ya que eres la única a quien amo
Y sin ti mi corazón no podrá latir.

-Alejandro Alberto Paulino Vallejo

jueves, 22 de marzo de 2012



Before the fall rains come,
Let’s have one more picnic,
Now that the leaves are turning color
And the grass is still green in places.
Bread, cheese and some black grapes
Ought to be enough,
And a bottle of red wine to toast the crows
Puzzled to find us sitting here.
If it gets cold—and it will—I’ll hold you close.
Night will come early.
We’ll watch the sky, hoping for a full moon
To light our way home.
And if there isn’t one, we’ll put all our trust
In your book of matches
And my sense of direction
As we grope our way in the dark. 

-Charles Simic

miércoles, 21 de marzo de 2012

El faro.

Después de un rato, lo dudó, pero accedió. Faltaban unas cuantas horas para el encuentro y ella apenas podía con aquel mar de sentimientos.
Habían acordado verse donde su pequeña historia comenzó: el faro. 
Todo permanecía como la última vez que estuvo allí. El sonido de las olas rompiendo contra el acantilado le traía tantos recuerdos, que con el paso del tiempo habría preferido olvidar. No obstante, el primer amor nunca se deja ir.

Estando al pie del faro, se percató de lo insignificante que en realidad era. Comenzó a dudar de por qué había ido, ¿qué era lo que esperaba? De repente, una voz desconocida irrumpió sus pensamientos: 
Si viene a ver el atardecer, debe apresurarse, señorita.
—Sí, gracias. 

Siguió su camino por las escaleras, el cual era corto, pero en ese momento el tiempo pareció detenerse, el aire estaba más pesado y no podía pensar claro. Había hecho tanto por él. Todo, y después de su último encuentro, juró jamás volverlo a ver. Dejo que la objetividad invadiera su corazón, rechazando el sentir para abrirle la puerta a su ahora único compañero: el discernimiento. Se tomó unos segundos para recobrar la postura, no quería verse débil y mucho menos mostrarle que aun tenía un poco de poder sobre ella. 

Retomó con paso firme el último tramo de aquella escalera de caracol, hasta que topó con la puerta, la abrió y lo vio...

Se posaba tan altanero sobre aquel balaustre, con esa sonrisa tan coqueta que en algún momento la enamoró, con ese brillo en los ojos que algún día la hizo soñar con la eternidad. Su cabello había crecido y sus hombros se habían ensanchado; se notaba claramente que estaba ejercitándose. 
Por un instante sintió la necesidad de correr hacia él y besarlo apasionadamente, soltando los malos recuerdos. Pero no. Se limitó a hacer un gesto cordial con la mano, como si fuera un completo extraño.
 —Pensé que había pasado mucho tiempo, pero sigues igual. No me malinterpretes, sólo me refiero a que te ves bien —dijo él tomándola de la mano—. 
—Hola —respondió con aire de desdén mientras se soltaba—. Tú también te ves bien.

Aquel hombre la hizo sufrir mucho, y al parecer no tenía la más mínima intención de mostrarse apenado o algo similar, ¡qué descaro! ¿Qué más podía pedir? Era típico de él, incluso fue factor por el cual cayó a sus pies.

No dejaba de decirle a sus adentros «es tan idiota», mientras asentía, hacía expresiones de sorpresa, sonreía o simplemente intentaba parecer interesada en una conversación que sabía que no llegaría a ninguna parte. Meramente superflua. 
Estaba ausente. Pensaba en cómo fue que aceptó ir, en cómo es que la cosas cambian y no trascienden y en qué fue lo que les pasó si era tan iguales de maneras sumamente distintas. Sin embargo, llegó a la conclusión de que ya nada importaba. Ya no podía perder algo que se ausentó hace mucho, que casi todo lo que tenía se lo dio sin más ni menos y que ahora lo único que le quedaba era un fragmento de su alma colgando de la comisura de sus labios ansioso por decirle adiós.

—Espera —lo interrumpió con un mohín fatigoso—. Él se calló con sobresalto y nada más se limitó a verla con algo de preocupación.
—Tenía la esperanza de que con el simple hecho de verte, nuestra situación cambiara, pero no, no fue así. Lo único que siento por ti es coraje. ¿Por qué? Por haberme hecho caer en la realidad de que no hay nada más puro que el amor a nosotros mismos. Porque de haberlo sabido desde el principio, tan sólo hubiera besado tus labios y dado media vuelta sin mirar atrás. Y por último, coraje, porque caí en la cuenta de que tus ojos no dicen nada. Son tan sólo dos pupilas de color café que no supieron reflejar lo que alguna vez yo sentí por ti. 






Printemps

The most beautiful sea:
hasn't been crossed yet.
The most beautiful child:
hasn't grown up yet.
Our most beautiful days:
we haven't seen yet.
And the most beautiful words I wanted to tell you
I haven't said yet...

jueves, 15 de marzo de 2012

Pablo Neruda.

Because of you, in gardens of blossoming flowers I ache from the
perfumes of spring.
   I have forgotten your face, I no longer remember your hands;
how did your lips feel on mine?
   Because of you, I love the white statues drowsing in the parks,
the white statues that have neither voice nor sight.
   I have forgotten your voice, your happy voice; I have forgotten
your eyes.
   Like a flower to its perfume, I am bound to my vague memory of
you. I live with pain that is like a wound; if you touch me, you will
do me irreparable harm.
   Your caresses enfold me, like climbing vines on melancholy walls.
   I have forgotten your love, yet I seem to glimpse you in every
window.
   Because of you, the heady perfumes of summer pain me; because
of you, I again seek out the signs that precipitate desires: shooting
stars, falling objects.

Mary Elizabeth Frye


Do not stand at my grave and weep,
I am not there; I do not sleep.
I am a thousand winds that blow,
I am the diamond glints on snow,
I am the sun on ripened grain,
I am the gentle autumn rain.
When you awaken in the morning’s hush
I am the swift uplifting rush
Of quiet birds in circling flight.
I am the soft star-shine at night.
Do not stand at my grave and cry,
I am not there; I did not die.

lunes, 12 de marzo de 2012

I don't remember.

I don't remember, any more, 
The exact shape of your hands
As I held them in mine, 
Caressed them, 
Memorized the length of your fingers, 
The depth of your calluses. 


I don't remember, any more,
Exactly your height, how much
Taller than me
You were, where
My head rested on your chest
When you held me tightly close.


I don't remember, any more, 
Your scent, when we lay together
Creating our own
Magic rhythm, 
Matching our heartbeats as we
Touched the sky, together. 


I don't remember, any more, 
The sound of your voice, calling 
My name as though
It were a song 
Within itself, a precious treasure 
You valued with all your being. 


And I don't remember, any more, 
The color of your eyes, the shape
Of your lips, 
Only...
How your eyes crinkled at the corners
And your laugh, as you told me, 


"I love you."

viernes, 9 de marzo de 2012

Elie Wiesel

Night is purer than day; it is better for thinking and loving and dreaming.
At night everything is more intense, more true.
The echo of words that have been spoken during the day,
Takes on a new and deeper meaning.

miércoles, 7 de marzo de 2012

J.R.R Tolkien

Me siento junto al fuego y pienso
en todo lo que he visto,
en flores silvestres y mariposas
de veranos que han sido.
En hojas amarillas y telarañas,
en otoños que fueron,
la niebla en la mañana, el sol de plata,
y el viento en mis cabellos.
Me siento junto al fuego y pienso
cómo el mundo será,
cuando llegue el invierno sin una primavera
que yo pueda mirar.
Pues hay todavía tantas cosas
que yo jamás he visto:
en todos los bosques y primaveras
hay un verde distinto.
Me siento junto al fuego y pienso
en las gentes de ayer,
y en gentes que verán un mundo
que no conoceré.
Y mientras estoy aquí sentado
pensando en otras épocas
espero oír unos pasos que vuelven
y voces en la puerta.


¿Qué pasaría si...?

Pink Floyd, Nina Simone, Portishead, The XX, Nirvana y A Perfect Circle para la razón. Chocolate para el alma. Y recuerdos para el corazón.

El tiempo pasa lento, rápido, lentísmo, casi muerto. Sofoco los gritos para mis adentros, mientras una que otra sonrisa se asoma al pensar que ya no hay nada más. Mentiría si dijera que ya no quiero saber nada de nadie. Me pregunto por cuánto tiempo más estaré así; ¿una semana? ¿un mes? Aunque sé que durará lo que yo que quiera, tal vez me guste un poco ese dolorcito. Tal vez me guste la idea de que no todo lo que queremos sucede, porque si así fuera, nadie estaría aquí.

No lo voy a negar, me siento bien. Me extraña, pero así es. Me agradaría saber el porqué, pero, ¿para qué? Me he dado cuenta que a veces, por mayoría, los motivos, las excusas y los sentimientos salen sobrando.

domingo, 4 de marzo de 2012

Un fragmento.

"No puedo decirte que tengo miedo porque a estas alturas del partido estoy más comprometida que nada. El único problema es que no quiero demostrarte lo vulnerable que me volviste. No quería que supieras que eres mi debilidad. Al parecer lo bonito de todo esto es quedar expuesto y frágil y que te tomen para no dejarte caer, ¿pero qué me da la garantía de que no caeremos? Absolutamente nada. 

El miedo no debe dominar sobre los demás sentimientos, sólo debe ser uno más de la lista. ¿Cómo puedo estar segura de ti, de lo nuestro? Supongo que la duda es parte de entregarte completamente, ¿no? ¿Cómo sé que me serás fiel? ¿Cómo sabes que yo lo haré? Bendita confianza."
- Ésa y otras tantas cosas que escribí y decido compartir ahora, porque qué más da. No estás y probablemente desde hace mucho no estuviste.


Mis pensamientos se mantienen nublados con sueños inconclusos, palabras como dagas e imágenes. Quisiera poder comprender las razones, aunque ya había visto un adiós en tu mirada. Reviví la primera vez, a excepción de ese calor subiendo por mi espalda baja. ¿Qué fue? No estoy segura. ¿Me duele? La definitiva.

Si tan sólo por unos cuantos minutos pudiera aclarar mi mente...mi ser podría estar en paz.
No se trata del qué pudo haber sido o del qué fue, simplemente es lo que se llegó a sentir. El estúpido sentir. ¿Cómo se supone que debemos abrirnos al nuevo mañana, si el hoy nos oprime el pecho? ¿Cómo es que se toman los bonitos recuerdos y se dejan los malos de lado, si al fin y al cabo forman parte del mismo ciclo?
Cierro mis ojos y aun sigo viendo. Te veo, pero sé que no durará mucho.
Leíamos el mismo libro, sólo que en diferentes capítulos.

Me es difícil concretarlo, pero es un principio. Sin principio no hay fin, y sin fin el dolor no se disipa.