"No puedo decirte que tengo miedo porque a estas alturas del partido estoy más comprometida que nada. El único problema es que no quiero demostrarte lo vulnerable que me volviste. No quería que supieras que eres mi debilidad. Al parecer lo bonito de todo esto es quedar expuesto y frágil y que te tomen para no dejarte caer, ¿pero qué me da la garantía de que no caeremos? Absolutamente nada.
El miedo no debe dominar sobre los demás sentimientos, sólo debe ser uno más de la lista. ¿Cómo puedo estar segura de ti, de lo nuestro? Supongo que la duda es parte de entregarte completamente, ¿no? ¿Cómo sé que me serás fiel? ¿Cómo sabes que yo lo haré? Bendita confianza."
- Ésa y otras tantas cosas que escribí y decido compartir ahora, porque qué más da. No estás y probablemente desde hace mucho no estuviste.
Mis pensamientos se mantienen nublados con sueños inconclusos, palabras como dagas e imágenes. Quisiera poder comprender las razones, aunque ya había visto un adiós en tu mirada. Reviví la primera vez, a excepción de ese calor subiendo por mi espalda baja. ¿Qué fue? No estoy segura. ¿Me duele? La definitiva.
Si tan sólo por unos cuantos minutos pudiera aclarar mi mente...mi ser podría estar en paz.
No se trata del qué pudo haber sido o del qué fue, simplemente es lo que se llegó a sentir. El estúpido sentir. ¿Cómo se supone que debemos abrirnos al nuevo mañana, si el hoy nos oprime el pecho? ¿Cómo es que se toman los bonitos recuerdos y se dejan los malos de lado, si al fin y al cabo forman parte del mismo ciclo?
Cierro mis ojos y aun sigo viendo. Te veo, pero sé que no durará mucho.
Leíamos el mismo libro, sólo que en diferentes capítulos.
Me es difícil concretarlo, pero es un principio. Sin principio no hay fin, y sin fin el dolor no se disipa.
Leíamos el mismo libro, sólo que en diferentes capítulos.
Me es difícil concretarlo, pero es un principio. Sin principio no hay fin, y sin fin el dolor no se disipa.
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